IGLESIA PARROQUIAL de SANTA MARIA.-
Se trata de una construcción del siglo XVI, en la fase purista de nuestro renacimiento,
aunque la finalización de las obras no tiene lugar hasta el siglo XVII, con grandes
influencias barrocas. Posiblemente se encuentra sobre el solar de una iglesia anterior,
como prueba la pared del Evangelio que, en tres de sus tramos y a media altura, conserva
un muro de sillería de los páramos.
A los pies, del lado
de la Epístola, se erige una hermosísima torre cuya obra fue dirigida por Simón
González, alarife de la villa de Alaejos. Está hecha de ladrillo sobre pie de piedra.
Consta de cuatro cuerpos de lisa superficie. Viene encima otro cuerpo cuadrado con
frontones partidos en cada frente, a modo de fachadas. Los frisos y antepechos se
ornamentan con azulejos de vario colorido. Se corona con ochavo barroco, con dobles
arquerías, cubierto con cúpula, linterna y cupulín cónico.El campanario de esta torre
acoge, entre otras campanas, una muy especial, de grandes dimensiones y con un sonido
inconfundible.
Pero donde más destaca esta iglesia, declarada Monumento Artístico Nacional ya en 1931, es en su decoración interior.
Una joya es el retablo mayor, del último
cuarto del siglo XVI, obra de Esteban Jordán y réplica del retablo de la Iglesia de
Santa María de Medina de Rioseco, del mismo autor. Pero el retablo de Alaejos es, sin
duda, la obra más fina, más lograda y menos conocida de Esteban Jordán y no por ser una
réplica pierde mérito. En realidad, la reducción de tamaño le beneficia, no se deja
hueco libre, la decoración todo lo colma. Este retablo realza magníficamente la capilla
mayor, conocida por una de las más espléndidas bóvedas de un plateresco de mudejarismo.
La cabecera,
poligonal, se cubre con una espléndida armadura de madera del siglo XVI, de estilo
mudéjar con características renacentistas, toda ella dorada y policromada, seguramente
una de las más suntuosas de la provincia en esta época. En el crucero se dispone otra
armadura mudéjar-renacentista, pero sin dorar ni policromar. Este artesonado se perfora
en el centro para dejar lugar a una linterna que ilumina este espacio. A los pies de la
iglesia se sitúa un alto y bajo coro, fechado a finales del siglo XVI, realizado en
madera, de talla plateresca que, de nuevo, une la tradición mudéjar con el Renacimiento.
En la parte alta del coro hay un precioso órgano barroco del siglo XVIII. En la capilla
bautismal se encuentra una escultura de Cristo atado a la columna, del siglo XVI.
Asimismo,
es magnífica la sacristía (hoy museo), compuesta por dos salas y un camarín, que conserva
excelentes yeserías barrocas en los techos y una cajonería de nogal, barroca, también,
del siglo XVIII.
Dentro del conjunto de obras que se exponen en el museo cabe destacar:
Imagen en madera policromada de la Virgen con el Niño siglo XIV o XV, conocida como "La Virgen Morena".
Crucifijo de marfil, de estilo hispano-filipino, sobre cruz de ébano del
siglo XVIII.
Cruz parroquial de San Pedro en plata sobredorada siglo XVI y Cruz Parroquial de San María, en plata repujada s. XVIII.
Custodia tipo templete de pie realizada en plata repujada y sobredorada siglo XVI.
San Andres, en madera de nogal dorada y estofada, anónimo castellano del siglo XVI.
Oleos de Gregorio Martinez del siglo XVI y de Lucca Giordano del siglo XVII.
Se puede visitar el museo solicitandolo en el domicilio del parroco.

Pulse en las miniaturas