1.-
Desmigamos el bacalao y le quitamos el exceso de sal bajo el chorro
de agua fría. Lo escurrimos y lo secamos bien.
2.- En una sartén con muy poco aceite, puesta a fuego medio, añadimos
el bacalao y lo salteamos, dejándolo "sudar" durante dos minutos.
3.- Por otro lado, en otra sartén con aceite y puesta al fuego, echamos
el ajo fileteado y la gundilla cortada en aros; cuando van tomando color,
agregamos el pimentón, momento en el que retiramos del fuego y lo dejamos
reposar sin que se enfrié. Lo incorporamos a la sartén con el bacalao,
teniendo cuidado de que el pimentón "reposado" en la sartén
no caiga sobre el bacalao.
4.- Damos un hervor y servimos.
SUGERENCIA.- La incorporación a este bacalao de unos huevos "cascados",
como si fuera un revuelto, da al plato una mayor consistencia. |