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.Los primeros freires sanjuanistas destinados en Fresno
en 1116, Pelayo Arulfiz y Juan Sebastián eligieron y señalaron el lugar
del templo y comienzo de la edificación ritualmente por la cabecera
(parte más antigua en el Románico), con su eje principal orientado simbólicamente
de Oriente a Occidente. La estructura del templo es en planta Basilical.
Muestra tres naves separadas por pilares cruciformes y cabecera triabsidal
escalonada, los ábsides se realizaron en sillar hasta el nivel de los
vanos, rematándose la altura del muro a través de obra de albañilería
siguiendo la construcción románica, pero a partir del arranque de las
naves se prosigue la obra ampliando el espacio a través del estilo mudéjar.
Dos órdenes de arquería ciega aligeran y ciñen el edificio. Son arcos
de medio punto con vanos de mampostería.
HISTORIA , ARQUITECTURA Y ARTE
Esquema de la planta basilical de la Iglesia de San Juan Bautista. Ventana
románica, en el ábiside. rentes materiales y en distintos tiempos, porque
la capilla mayor y las colaterales que la acompañan, son de piedra juntamente
con sus bóvedas y las restantes paredes, de fábrica de ladrillo; la
faz exterior y la interior, de cal y guija más o menos fraguada en unas
parte que en otras...”
• Del Románico al Mudéjar.La inestabilidad que existía en la zona castellanoleonesa
en 1157 como consecuencia del Testamento del rey Alfonso VII (supuso
la separación de los reinos de Castilla y León) pudo ser una de las
causas del cambio en la estructura de la Iglesia, de la utilización
de la piedra (más costosa) y el desarrollo románico del templo, se pasó
al ladrillo y a la construcción mudéjar. La Iglesia pudo ser concebida
desde un inicio como templo románico y se observa la brusquedad con
la que rompen los arcos torales de la cabecera para dar lugar al mudéjar,
que se encuentra de nuevo con una intromisión del románico: una puerta
románica rompe con el ladrillo en la fachada a Occidente. En los ábsides
se abren siete ventanas: tres en el central y dos en cada uno de los
ábsides laterales. Alguna conserva todo su esplendor románico.
• Fachada Occidental. La fachada Occidental tuvo aspecto de fachada
piramidal, pero en el siglo XVI se vio transformada por la construcción
de dos espadañas que mandó levantar el Comendador Hernando de Cárdenas
cuyo escudo permanece al menos en la que queda. Se alterna la arquería
ciega con otros estilos rematados por coronas a sardinel. En la parte
inferior destaca la portada románica que en la clave conserva la fecha
y circunstancias de su consagración.
• El interior. Se desarrolla el estilo mudéjar casi en su totalidad,
salvo en la cabecera, en la que la reciente restauración ha permitido
descubrir en la capilla central un banco perimetral de piedra adosado
al Ábside Mayor, donde se sentaban los máximos representantes jerárquicos
de la época. La restauración también ha permitido que se descubran pinturas
y frescos que se desconocían. Algunas de ellas se observan en los muros
de las naves laterales, son imágenes alusivas a la Fachada del Evangelio.
Portada románica, antes tapiada, en la fachada occidental. Interior
del templo, en el que se observan ... simbología e historia de la Orden
de San Juan. Las mejor conservadas se encuentran en el casquete que
remata el ábside de la bóveda central: un Pantocrátor y los símbolos
de los cuatro evangelistas, y en la parte inferior, entre dos bandas
la representación simbólica de la historia de la Orden de San Juan.
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Muy distinta es la arquitectura
que se desarrolla en el resto del
templo, donde ya sí impera por completo
el estilo mudéjar. Las naves se
ven delimitadas por seis arcos formeros,
paralelos tres a tres que dividen el
espacio en tres tramos, arcos que se
cierran con ojivas túmidas apeadas
sobre robustos pilares de planta cruciforme,
de los que ahora, tras la restauración,
podemos ver su basamento.
Los muros perimetrales son de
ladrillo, decorados por dos órdenes de
arcos de medio punto y una zona
superior en la que alternan recuadros
y ventanas.
• Capiteles románicos. Son once los
capiteles de las columnas románicas
que se conservan en buen estado.
Cuentan cada uno con un astrágalo,
cuerpo y un gran ábaco. Encierran
una gran simbología que cobraba
mucho sentido para el cristiano del s
XII que, aunque no sabía leer, sí sabía
interpretar los símbolos. A la izquierda
de la capilla absidal del Cristo de la
Columna se puede ver un capitel que
parece representar a la Reina Doña
Urraca y a sus dos hijos (Doña Sancha
y Don Alfonso) en el momento de la
donación de la aldea de Fresno a la
Orden Hospitalaria de San Juan, en
1116.
• Artesonado. En sus tres naves, la
iglesia estuvo cubierta por artesonados;
en las naves laterales era de
alfarje, y el más rico, con faldones y
de complicada lacería cubría la nave
central. De este artesonado mudéjar se
conserva una parte, durante mucho
tiempo observado en el intradós del
coro. Ahora, este artesonado que
queda se encuentra dispuesto al fondo
de la nave correspondiente a la fachada
Norte y además de servir de sacristía
se pueden contemplar sus originales
formas y colorido. Consta de armadura
rectangular de lazo con pies y
cabeza.
• Sepulcro de Cárdenas.
Comendador de Fresno de 1493 a
1508, no muy querido por el pueblo.
El sepulcro se encuentra adosado al
muro del Evangelio dentro de la
Capilla Mayor del templo. en él yacieron
los restos mortales del
Comendador D. Hernando de
Cárdenas que murió en 1508 (sus restos
se trasladaron a la capilla familiar,
en Arévalo). Su valor artístico reside
en la yesería gótico-mudéjar del primer
cuarto del s. XVI adornada con
motivos flamígeros renacentistas. Fue
realizado por un taller de Olmedo.
Completa la obra el escudo del
Comendador, también en yeso, con
seis roeles en bulto. Se puede leer en
torno al sepulcro con caracteres góticos:
“aquí iaze el onrado cavallero
frei fernando de cardenas,
comendador que fue desta encomienda”.
• Retablos de las capillas laterales.
Son de notable valor los retablos
que descansan en las capillas absidales
laterales. El retablo barroco del
lado de la Epístola tiene como principal
reclamo una preciosa talla de Jesús
atado a la Columna, bajo éste un
Cristo Yacente de brazos articulados.
Coronando el retablo una Cruz desnuda,
distintivo de la cofradía de la Vera
Cruz. En la capilla absidal del lado del
Evangelio, dedicada a la Virgen del
Rosario que lo preside desde el camarín
central, destacan las tallas laterales
de Santa Lucía (S. XVI) y S. Blas (S.
XVII).
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Fray Antonio de Pontones. En 1755 un fuerte terremoto deteriora y
agrava el envejecimiento del templo. Fray Antonio de Pontones, Maestro
Arquitecto, monje de la Orden de San Jerónimo, consigue para Fresno la restauración
de la Iglesia en lugar de la total demolición por la que otros técnicos
optaban. Se desmontó el artesonado de la nave central (el único que quedaba ya) y se
comenzó a labrar la bóveda, se abrieron cuatro ventanas en
la fachada de Poniente y dos óculos en los frontis
de las capillas absidales
(las ventanas de la
región superior habían
quedado sobre las bóvedas)
y, derruido el antiguo
campanario a causa
del terremoto, se construyó
el actual campanario
de la Iglesia.
En 1931 se declaró a
la Iglesia de S. Juan
Bautista:
“Monumento
Histórico-Artístico”.
En mayo de 2003 se
concluyeron las obras
de restauración del
templo.
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