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La Semana Santa riosecana está declarada
de Interés Turístico
Nacional.
Su antigüedad y tradición se remonta a
cinco siglos. Promovidas por tres cofradías históricas, de la Vera Cruz,
de la Soledad y de la Pasión, que conservan rica documentación de su
pasado. Las tres tenían edificios propios, donde celebraban los actos
penitenciales, levantaron casas de beneficencia así como el almacén de sus
respectivos pasos. Aún se conserva el Salón de pasos construido por la
cofradía de la Soledad en 1664, delante de la iglesia de Santa María,
donde se guardan los denominados pasos grandes (La
Lanzada y El Descendimiento).Sus impresionantes tallas y la
vivencia heredada de padres a hijos hace de ella una de las más
importantes de España.
Peculiaridad riosecana es que todos los
concurrentes llevan hábito uniformado: el Jueves Santo visten túnica de
terciopelo morado y paño castellano negro, el Viernes Santo los cofrades
alumbran los pasos vestidos con túnica blanca. También es característica
la intervención de un personaje llamado El Pardal, que toca la
trompeta convocando a las cofradías a reunirse en el Corro de Santa María
para iniciar la procesión.
Los actos previos a las procesiones dan comienzo el sábado anterior al Domingo de Ramos. A
primeras horas de la tarde, por sus calles, al toque del Pardal y
redoble de tapetanes se llama a la población a que acuda al pregón
de la Semana Santa. Los tapetanes y el Pardal son elementos
singulares, que posee un lenguaje propio, evocador de las
tradiciones. Mientras que los tapetanes ponen la nota grave a las
procesiones con el monótono golpear de los palillos sobre los
tambores, el Pardal es un cofrade que hace sonar la trompeta con
toques sueltos y agudos. Su toque anuncia el paso de la procesión,
la salida de cada paso y convoca a las cofradías para el desfile de
los gremios. Hoy sus 2.000 hermanos o cofrades se reparten en
dieciséis cofradías o gremios, que reciben el nombre del paso que
portan. Sus procesiones principales se celebran el Jueves y el
Viernes Santo. Son La Procesión del Mandato y la Procesión de la
Sagrada Pasión.
El día de Jueves Santo,
a primera hora de la tarde, y al toque del Pardal, se inicia el
desfile de los gremios, encaminándose todos a la iglesia de
Santiago, donde a media tarde se celebra La Cena del Señor. Acto seguido, sale
de la misma iglesia las impresionante procesión del Mandato, con los
pasos de La Oración del Huerto, La Flagelación, Jesús atado a la
columna, Ecce Homo, Jesús Nazareno de Santiago, La Santa Verónica,
Jesús Nazareno de Santa Cruz, La Desnudez, Santo Cristo de la Pasión
y La Dolorosa.
Si es Viernes, los llamados pasos
grandes se esforzarán de nuevo por salir a pulso de una capilla donde
parece mentira que -dado el tamaño de la puerta- entráran alguna vez. La
procesión más emotiva , que recorriendo las estrechas calles, en especial
la porticada Calle Mayor, cuya tradicional arquitectura con pisos
superiores avanzados sobre vigas y entramado de madera y ladrillo, acoge
calurosamente a los cofrades al tiempo que provoca la angustia espacial
para el avance de los pasos que casi rozan los balcones.
La imaginaría se relaciona con el arte vallisoletano, al que en ocasiones se desea emular. El paso del Descendimiento fue encargado en 1663 al escultor
Francisco Diez de Tudanca-, y el de La Lanzada
se encomendó en 1673 a Andrés de Oliveros, siendo mejorado en 1696 por
Tomás de Sierra. Otras obras son también interesantes como el Cristo de la Clemencia de Pedro de Bolduque (1593), el Santo Cristo de la Pasión asignado a Juan de Muniátegui (principios del XVII), así como imágenes
anónimas que se inspiran en obras vallisoletanas de Gregorio Fernández. En
el caso de La Dolorosa, quizás realizada a fines del siglo XVII por Tomás de Sierra, se inspira en la imagen de Las Angustias de Juan de
Juni.
Finaliza la procesión de viernes
santo en la plaza de Sta. María donde, una vez reunidos los
pasos, hace entrada en la plaza el paso de La Soledad, bailado por
los hermanos cofrades, hasta situarse en la puerta de Sta. María
presidiendo el rezo de La Salve. Este es uno de los momentos mas
emocionantes y bellos de la procesión. Posteriormente el resto de
pasos saludarán a La soledad dando lugar a la entrada de los mismos
en la iglesia finalizando así la procesión.